| Sergio Urrutia

C onocidos los resultados del Diagnóstico Integral de Aprendizajes (DIA), desarrollado por la Agencia de Calidad de la Educación del Ministerio de Educación, con el objetivo de medir los aprendizajes alcanzados por los estudiantes de cada establecimiento durante el año 2020, tomado entre marzo y abril de este año, en 7 mil colegios y considerando 1.8 millones de estudiantes del país, surge un nuevo y gran desafío para la educación superior: recibir y preparar a estos estudiantes para formarlos como profesionales con las competencias necesarias, para ingresar a un campo laboral altamente exigente, dinámico, global y competitivo.

   

Por Sergio Urrutia
Académico Escuela de Economía y Negocios, UCEN

Analizando los datos, preocupa de sobremanera que en lectura, por ejemplo, ninguno de los cursos alcanzó un 60% de los aprendizajes, porcentaje que en una equivalencia en notas es un 4.0. En matemáticas es aún peor, ya que los resultados en ningún curso de los evaluados lograron superar el 47 %.

Frente a este tema absolutamente transversal a nivel mundial, organismos internacionales ya lo han tratado.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en abril, dijo que para sanar las heridas económicas que la pandemia sigue infligiendo, los gobiernos en Latinoamérica deberán invertir en programas de entrenamiento y educación que levanten el nivel de habilidades de sus poblaciones.

Por su parte el Fondo Monetario Internacional (FMI), menciona en su Informe del Panorama
Económico Mundial, también de abril, que los cierres generalizados de escuelas por la pandemia tendrán graves impactos en los países emergentes y por último, un comentario del Banco Mundial (BM), de marzo pasado, dijo que se debe actuar de inmediato para hacer frente a la enorme crisis educativa en América Latina y el Caribe.

El diagnóstico nacional ya lo tenemos, la visión de organismos internacionales también está, ahora toca enfrentar este desafío con nuevos esfuerzos de los docentes de establecimientos de educación superior y de estudiantes motivados, que serán los encargados de liderar y aplicar todo el conocimiento adquirido y las herramientas necesarias para superar esta etapa oscura que atraviesa la humanidad.

No en vano, Kofi Annan decía: “El conocimiento es poder. La información es libertad. La educación es la premisa del progreso, en cada sociedad, en cada familia”.