S e lo comentaba el otro día a un amigo profesor: Durante la alerta sanitaria por Covid-19, en el transcurso del año 2020, las postulaciones a Pedagogía tras la Prueba de Transición Universitaria (PTU) cayeron un 29%, respecto del año anterior, mientras que otras como la salud, aumentaron.

 

Por Bernardo Berger
Diputado

Parte de esta caída podría ser atribuida a la pandemia, es cierto. Pero creo que las cosas van un poco más profundo, y requieren un atajo a tiempo.

Porque esta baja, en términos concretos, da cuenta de un desinterés creciente en los últimos años por las pedagogías, y representa un riesgo evidente a mediano plazo de sufrir un déficit de profesionales en el área de la educación. De hecho, se calcula que al 2023 tendremos un 46% menos de profesores que los que teníamos en 2014 si no actuamos a tiempo.

Esta baja, en definitiva, es una señal de alerta potente que llama a poner el ojo en lo que está pasando y nos conmina a buscar soluciones urgentes si no queremos quedarnos sin profesores de real vocación docente.

En lo personal y junto a un grupo de parlamentarios de ChileVamos, motivados por este escenario, decidimos presentar un proyecto que busca precisamente la creación de políticas públicas que incentiven el acceso a este tipo de carreras.

La iniciativa, en la forma de resolución, afortunadamente fue aprobada este mes por el pleno de la Cámara de Diputados con un contundente respaldo: 125 votos a favor y apenas una abstención.

Propone en específico la implementación y diseño de políticas públicas y programas que tengan por objeto incentivar el interés por las carreras de pedagogía en los estudiantes que están por egresar de la enseñanza media, relevando el valor de la formación de profesores para el desarrollo de Chile.

Plantea además establecer una oferta robusta de financiamiento estatal para acceder en Chile y en el extranjero a programas de post grado en el área de la pedagogía.

En su texto, el proyecto argumenta que “el escenario de pandemia obliga a actuar en base a prioridades y, sin duda, la educación debe ser una de nuestras primeras prioridades si queremos tener un desarrollo sostenible en el tiempo. Por ello, se hace imperioso actuar ante los preocupantes datos respecto a las carreras de pedagogía”. Más claro, no se puede.