Camilo Gómez | Columnista de @noticiaslosrios

E l rol del concejal puede resumirse a tres funciones principales: fiscalizar el funcionamiento de la municipalidad; proponer políticas públicas y proyectos que vayan en beneficio de la comunidad; y finalmente, canalizar las necesidades de las ciudadanía al municipio y promover un constante diálogo entre los vecinos y la institucionalidad.

     

Por Camilo Gómez
Abogado

Todos sabemos que fiscalizar es el rol principal del concejal y que cumplir esa labor muchas veces es pasada por alto por la ciudadanía y, desgraciadamente, también por los ediles. Sin embargo, la crisis sanitaria y económica que vivimos como consecuencia de la pandemia nos obliga a pensar en las responsabilidades que el concejal debe evaluar en su gestión pública.

En momentos como éste, fiscalizar tiene dos caras muy relevantes; pues por un lado se debe vigilar que los recursos de la municipalidad –que siempre son escasos– sean dirigidos a las necesidades más urgentes de la comunidad y en segundo lugar, que una vez tomadas las decisiones sobre el gasto público, el desarrollo de estos gastos sean realizados de manera transparente y equitativa.

Por ejemplo, si ante la necesidad de alimentos para la comunidad se decide comprar cajas de alimentos, el concejal debe estar atento a que efectivamente los recursos se gasten en esas cajas y una vez compradas, que estas sean repartidas de manera equitativa entre quienes más los necesitan y no a los amigos de las autoridades o pago de favores políticos.

Respecto a la función de proponer, por otro lado, el concejal tendrá que plantear sus ideas sobre como afrontar la crisis, a través de políticas comunales, ordenanzas y decidir en el concejo ciertas prioridades para atender las contingencias que sufra la comuna. Pero también en este punto, resulta fundamental el poder poner su voz a disposición de la planificación, de cómo la comuna se prepara para el futuro, sin desatender las necesidades del presente.

A modo de ejemplo, ante la crisis económica que ha dejado la pandemia y las cuarentenas, el concejal puede proponer soluciones, por ejemplo, programas de reactivación económica para los emprendedores locales. Y lo anterior, sin olvidar la necesidad de planificar en términos globales, cómo generaremos espacios para el crecimiento económico o la consolidación de un modelo productivo local de largo plazo, no solo pensado en las necesidades inmediatas.

Finalmente, un concejal debe ser capaz de mantener un diálogo permanente con las organizaciones sociales, los vecinos y dirigentes, para canalizar las inquietudes y propuestas de la ciudadanía a la discusión municipal, para evitar de esta forma, que los vecinos se sientan abandonados por las autoridades como ocurre, por ejemplo, en la dramática situación que vive hoy la Aldea Campesina. De esta forma, se deben generar puentes entre la autoridad y los vecinos, para garantizar un municipio dialogante en el que podamos construir juntos una comuna de oportunidades para todos.