Imagen de contexto | Editorial
     

Editorial | Es un hecho que la actividad económica local está viviendo una crisis que recién comienza, debido a las cuarentenas impuestas por el gobierno central que han mantenidos cerrados muchos locales comerciales que, hasta ahora, arrojan pérdidas significativas para sus propietarios,  los cuales adeudan arriendos, en tanto que otros ya han cerrado por lo mismo y comienzan a generarse despidos de personal que traerán consigo cesantía y una necesidad social que repercutirá en las puertas de los municipios.

Las medidas de apoyo desde La Moneda han sido y son insuficientes para reactivar la economía local, puesto que las cuarentenas obligatorias no vienen acompañadas de recursos económicos para quienes se ven forzados a mantener cerrados sus locales comerciales. Pareciera ser que la consigna es “sálvese quien pueda”, lo que raya en la indolencia y cuyas nefastas consecuencias heredará un próximo gobierno, que deberá hacer frente a la crisis y reactivar la economía para el bien de los chilenos.

¿Quién podrá ayudar a los emprendedores y comerciantes que están sufriendo las consecuencias de una cuarentena que ha demostrado ser ineficiente en el combate del COVID-19? Obviamente que nadie espera que sea el Chapulín Colorado, sino que sean políticas de Estado eficientes, un verdadero “salvavidas” sin letra chica y sin pensar que deberán agregar más deuda a su economía, porque a los millones de pesos que algunos ya deben en arriendo, sumado a la disminución de sus capitales, no se le puede agregar una mayor carga financiera.

Mientras lo anterior no se aplique, las economías locales seguirán sufriendo con repercusión en el área social de las municipalidades, con el aumento del desempleo y la necesidad de suplir el hambre que se genera a partir del hecho de perder las fuentes laborales. En un año de múltiples comicios, esto será el tema central del debate y de las decisiones que tomen los electores.