Dr. Egon Montecinos | Director CER-UACh

C uando Solari hace ese gol en el minuto 19 del primer tiempo a Universidad de Concepción, grité como la mayoría de Chile, como loco, como niño, desatado, con rabia, vergüenza y pasión. Sabía lo que pasaba, probablemente Solari todavía no ha asimilado lo que hizo, él pasó a la historia como lo hizo Barti, Herrera, Lucho Pérez el 91 pero en ámbitos distintos, unos por la gloria de la libertadores, otros por la dignidad, pero Solari logró lo mismo, hacer llorar a la mayoría de este país. Yo lloré frente a la tele, no sabía de donde vino Solarí, tampoco Falcón, no me interesaba saber más detalles de ellos, solo quería gritar y decir basta de sufrir, me consolaba con saber que esos dos jugadores, sabían dónde habían llegado, lo tenían claro y corrían para dignificar el lugar donde estaban.

     

Por Egon Montecinos

Me importaba un pueblo agobiado, amigos llenos de pasión apelando a algo que no se compra, la pasión me vencía para apoyar a un equipo que me tenía frustrado, porque había que jugar bien y con jugadores de jerarquía, pero no los encontraba. Al minuto 45 del primer tiempo pensaba que Mosa no merece a Colo-Colo, cualquier organización merece a Mosa, muy pocos merecen estar dirigiendo a Colo-Colo. Es que Colo-Colo es Chile, es el pueblo en movimiento, somos la gente, gente que ve en esta camiseta una solución momentánea a sus problemas, a sus angustias, a sus frustraciones. Pero no quiero hablar de Mosa, quiero hablar de Colo-Colo, de Solari, de Falcón, de Rojas.

¿Qué es Colo-Colo?, pienso en mi infancia y creo que es Pichiquema, Maipú, Regina, Crucero, Lo Espejo, Paillaco, Corral, Las Condes, Arica, Colo-Colo lo encuentras en cada rincón de Chile. La B era la tristeza profunda, quizás la merecíamos por soberbios, por malas decisiones (…) mantener la categoría es el triunfo de la vergüenza y la dignidad, era mantener aquella dignidad que creo no logran asimilar los dirigentes. Sólo les duele pasar a la historia como el dirigente que casi nos lleva a la B, pero parece que no les duele traer jugadores que no sienten la camiseta, a ellos les duele escribir la historia negra, cómo no, pero la posibilidad de llegar a la B se debía revertir con aquello que no tiene sueldo, que no tiene carrera, que se llama pasión.

Afortunadamente lo entendieron algunos jugadores, jugaron, corrieron, hicieron lo que piden los hinchas sencillos, no los que amenazan y creen que la arrogancia entrega títulos. Lo entendió Falcón, quien como todo Uruguayo se paró después del penal en el partido anterior, lo entendió Rojas que corrió por todos, pero por sobre todo lo entendió Solari, comprendió que tras su espalda estaba el pueblo. Escuchó a Arellano, escuchó al Barti, (Ragnar de los colocolinos), al coca Mendoza, a Margas, a Peralta, a Caszely, al Chano, a Claudio Bravo. Un muchacho que gambeteó como el mejor volante del Colo-Colo de Neltume, de Pichirropulli, de Carbonero de Corral, gambeteó como los que lo hacen por amor, sin sueldo, como ellos gambeteo…. como el pueblo.  Me cansé de gritar ese gol de Colo-Colo, porque no era el gol de una copa, era el gol de la rabia, de la frustración, de la dignidad, lloré toda la tarde.

Por favor profe Quinteros, si usted sigue, entienda que esto es Colo-Colo, no es Mosa, no son los que amenazan, no son los que despiden por teléfono a sus ídolos, es la insignia que te hace correr, que no especula, que aguanta, que es insoportable cuando es soberbio, pero es humilde cuando se conecta con el pueblo que sufre, eso es Colo-Colo, es el pueblo, es el obrero, es el campesino, el empresario, el pescador, somos  nosotros. Mientras escribo me emociono…

Esta columna es un desahogo, es escribirle con bronca a lo que me ha hecho llorar pocas veces en mi vida. Lloré el 91 de alegría, lloré el 2006 de frustración contra Pachuca, lloré el 2012 de rabia cuando la U nos goleaba. Colo-Colo es Chile, es el pueblo con sus contradicciones.

Gracias Falcón que viniste de Uruguay, no sé de dónde, gracias Solari que viniste de Argentina, me recordaste al Barti, me recordaste que tu país vive una inflación que ayer me importó un carajo, sólo me importó tu gambeta. Te sentencio a que Talleres de Córdoba ya no es tu casa, si te vas no me importa porque te quedaste en mi corazón, ya eres tan grande como este club, ya estás en la historia grande, no le hiciste el gol a Olimpia, pero hiciste el gol de la dignidad, de la vergüenza deportiva, es el gol que no logra comprender ningún dirigente que te trajo a este partido. Gracias Falcón por tu pasión, Gracias Solarí por tu gambeta, gracias a la vida por ser de Colo-Colo, de otra manera no podría vivir el futbol.