Camilo Gómez | Columnista de @noticiaslosrios

L os aniversarios suelen llenarnos de emociones que van desde nuestra nostalgia al pasado hasta la imaginación al futuro. A 200 años de la fundación de La Unión, esas sensaciones se renuevan, es cierto, sin embargo, muchas veces nos hacen pasar por alto un presente que muchos quisiéramos no fuera así, repleto de crisis y desafíos en estos días de pandemia, pero que son el reto que nos toca afrontar como unioninos.

     

Por Camilo Gómez
Abogado

Pensar en el pasado de La Unión es mirar hacia la época de la “Capital industrial del sur de Chile”, las empresas que daban vida y ofrecían trabajos que hoy no existen, así, la nostalgia nos embarga y deseamos volver a esos años, olvidando muchas veces que no todo era color de rosa, sobre todo si hablamos de desigualdad, pobreza, abusos laborales, entre tantos otros.

Cuando dirigimos la mirada hacia el futuro pensamos en lo que podría ser La Unión, cómo podríamos hacer crecer la ciudad y recuperar esa energía perdida para generar mejores oportunidades para todos quienes vemos en nuestra comuna un lugar que vale la pena potenciar y proteger.

Pero el pasado se fue y el futuro aún no llega, por lo cual que en este bicentenario, lo que debemos hacer es mirar los desafíos que enfrentamos hoy y buscar los mejores caminos para hacerles frente ahora, con esperanza, sí, pero sabiendo que es con trabajo conjunto, responsabilidad y sobre todo, con vocación, que lograremos superar estas barreras.

La falta de educación y vivienda son las principales causas de desigualdad en Latinoamérica y La Unión no escapa de este problema: la crisis del DAEM que aún no se transparenta a la ciudadanía y que tiene en discusión un monto de 1.500 millones de pesos, deja la educación pública de nuestra comuna en mal pie. Mientras en vivienda, faltan 1500 casas para albergar a las familias que necesitan una solución habitacional hoy, cuando vivir de allegados se vuelve la única opción o la imposibilidad de ahorrar debiendo solventar los cada vez más costosos arriendos que se ofrecen en la ciudad. Si a esto le sumamos que muchos comités habitacionales llevan años esperando compras de terreno, gestiones administrativas o bajadas de recursos, el resultado no parece alentador.

Pero si nuestro presente se muestra complejo, es nuestra responsabilidad trabajar para mejorar estos aspectos, como el acceso al agua y al alcantarillado que esperan cientos de hogares de La Unión, mención especial merece lo que se vive en la Aldea Campesina y Caupolicán; otros como  la salud de una comuna que espera ante la promesa de un nuevo hospital; la seguridad pública a la luz del narcotráfico y otros delitos; el desarrollo de los sectores rurales que se ven enfrentados muchas veces al abandono de parte de la autoridad;  así como el desarrollo económico de los emprendedores locales, formales e informales a quienes la cuarentena les ha dado un duro golpe.

Por lo tanto, es natural que en el bicentenario de la comuna proyectemos el futuro, pero si no abordamos el presente y empezamos a construir ahora lo que deseamos para un mañana mejor, el paso del tiempo por sí mismo no mejorará nada. Por eso debemos creer, crear y decidir, para que sigamos #ConstruyendoJuntos La Unión del mañana, hoy.