Pedro Díaz | Director de la Escuela de Administración Pública UACh

Enfrentar la pandemia no sólo conlleva un importante desafío sanitario, sino también económico -en virtud de todo aquello relacionado a la reactivación-, así como en lo que respecta a la construcción de sociedad que queremos lograr.

 

Por Pedro Díaz Polanco
Director de la Escuela de Administración Pública.
Universidad Austral de Chile.

Esto es así, ya que la implementación de medidas sanitarias ha estado ligada a una serie de decisiones, tales como cuarentenas y cordones sanitarios, las que han implicado -entre otras- limitaciones a las libertades individuales y al desarrollo del comercio. Esto ha provocado no sólo el cierre de negocios y un aumento del desempleo, sino también nos ha posicionado como una sociedad irresponsable, egoísta y con escasa empatía ante la peligrosa realidad sanitaria que las cifras de contagios demuestran.

Ante este complejo contexto, considero que el gobierno, y toda la clase política, no deben limitarse a la necesaria reactivación del comercio y a la esencial generación de empleos, sino también deben velar por crear las condiciones para que el exceso de individualismo y poca empatía social que hoy existe -y que la pandemia ha evidenciado a niveles insospechados- no ayude a socavar la construcción de una sociedad igualitaria que reivindique -en congruencia- los derechos sociales.

Esto es así, ya que la poca efectividad de las medidas relacionadas a apoyos económicos que adoptó el gobierno -durante la primera parte de la pandemia- ayudó a fomentar el egoísmo social que se ha evidenciado en todo nuestro país a la hora de adoptar con responsabilidad las medidas sanitarias, lo que ha alejado -en la práctica- a que las personas sean congruentes con el espíritu reivindicatorio de solidaridad y empatía que está detrás de la necesidad de una nueva Constitución.

Así entonces, y a partir de la experiencia alcanzada durante estos 9 meses de pandemia, es esperable que el gobierno y la clase política corrijan sus decisiones respecto al nivel y alcance de los apoyos económicos que ofrecerán a la ciudadanía a fin de implementar con eficacia las medidas sanitarias y así evitar que las personas “traicionen” con sus irresponsables y egoístas conductas los derechos que socialmente reivindica.