Cristian Gallardo | Académico UST

E l COVID 19 no es la única pandemia que estamos viviendo en este momento. El confinamiento, muchas veces obligado, debido a las cuarentenas que estamos experimentando, ha incrementado de manera notable los niveles de sedentarismo y obesidad en la población general y especialmente en los niños.

 

Por Cristian Gallardo Meza
Docente carrera Preparador Físico UST

Según indica el Mapa Nutricional 2019 presentado por JUNAEB, la prevalencia indica que la mal nutrición por exceso en kínder y primero básico supera el 50%, es decir, 1 de cada 2 estudiantes tiene sobrepeso u obesidad. Esta cifra aumenta al 60% al llegar a quinto básico, es decir, 2 de cada 3 estudiantes tienen algún tipo de exceso de peso en este nivel.

Cuando estas cifras ya eran alarmantes, nos encontramos con la situación sanitaria actual, que no ha hecho más que incrementar estas cifras, considerando que el panorama ya era desalentador y preocupante.
Es por este motivo que la práctica de actividades que impliquen movimiento dentro de nuestro hogar ha cobrado muchísima importancia y son una herramienta necesaria a la hora de palear los efectos físicos del confinamiento.

Debemos incentivar a nuestros niños a moverse en casa, ya sea en actividades deportivas o lúdicas que generen un aumento en su gasto calórico diario.

Además, en el caso de la población adulta, debemos tener la precaución de llevar a cabo planes de entrenamiento o rutinas de ejercicios debidamente supervisadas por profesionales del área. El ejercicio físico mal administrado, es como cualquier medicina, puede tener efectos negativos en tu salud, aumentando el riesgo de lesiones y otras alteraciones musculoesqueléticas que pueden llegar a ser peor que el riesgo de no moverse.

Es por este motivo que recomendamos a la ciudadanía a no seguir consejos de aficionados, o de la famosa o famoso de turno, que sin ninguna preparación profesional hacen gala de rutinas de ejercicio mágicas que reducirán tu abdomen o te harán bajar de peso milagrosamente. Debemos confiar esta responsabilidad en los que saben y que son profesionales de la preparación física. Personas que podrán evaluarnos y decirnos la dosis adecuada de ejercicio que debemos realizar, según nuestras necesidades personales.

No existen recetas mágicas, ni cremas milagrosas, ni dietas que te harán más alto o más hermosa. Solo existe el trabajo constante y una alimentación saludable y equilibrada.

Inculquemos a nuestros niños la cultura del juego y la diversión, volvamos a correr por la casa y nuestros patios, saltemos la cuerda o juguemos al luche, pero hagámoslo en familia, ya que juntos podemos salir adelante en estos tiempos difíciles donde la unidad de la familia y el respeto por los demás nos hará volver pronto a la tan ansiada “normalidad”.