Iván Flores García | Diputado por Los Ríos

O ctubre ha sido un mes cargado de fechas simbólicas y trascendentes en la historia reciente de Chile. Desde la apertura a la recuperación de la democracia el 5/oct 1988, donde el contundente triunfo del “NO a la dictadura” marcó el inicio de la búsqueda de “una Patria más justa y buena” al decir del Presidente Aylwin y donde se llamó a construir un Pacto Social que consolide la democracia y recupere la paz nacional, que reinserte a Chile en el contexto internacional, que nuestra Patria crezca con equidad, donde los derechos sean caminos anchos y la promoción del desarrollo de las personas en su más amplia expresión sean la meta a alcanzar.

 

Por Iván Flores García
Diputado por Los Ríos

Si bien hemos dado pasos gigantescos en infraestructura social, como la recuperación de escuelas, centros de salud, viviendas sociales más dignas; o en infraestructura vial de escala internacional; nuestra sociedad se fue desbalanceando y desfigurando cuando olvidamos la mística de la Unidad, y transitamos desde la “cultura de la solidaridad” a la “cultura de la competencia e individualismo” y dejamos que el Estado permitiera vicios y faltas que la misma ciudadanía nos reclamó en la cara también en Octubre.

El 18/oct, la “economía del abuso”, la desesperanza de miles de jóvenes con futuro incierto, la falta de certezas en familias humildes, los efectos del cambio climático, la automatización del trabajo, las colusiones más asquerosas, los perdonazos y los megafraudes de instituciones relevantes, las pensiones que para muchos solo alcanza para remedios y algo de comida, o la Salud Pública dando paso a la salud privada que ha engordado con el patrocinio del Estado; son solo por citar algunos distorsionantes, la causa de la rabia acumulada en grandes mayorías, las silenciosas y las que salieron a la calle. Sin duda, el “Estallido Social” tiene raíces profundas que es urgente enfrentar y resolver.

También en Octubre, el próximo domingo 25, nuestro país tendrá la oportunidad de buscar la construcción de un NUEVO PACTO SOCIAL, donde una Nueva Constitución, legitimada y hecha con las voluntades y sueños de todos y todas en la más amplia diversidad, asegurará que los derechos, deberes y potencialidades de cada uno de nosotros y de nuestro territorio queden escrito con tinta indeleble y no al arbitrio de una Ley común o un reglamento interpretado por el gobierno de turno.

El 25/O, viviremos un momento trascendente de nuestra historia porque ese día se reescribirá un nuevo capítulo y ésta vez de la mano de la misma ciudadanía.