L a primera línea del manejo sanitario en Chile está desprotegida, las autoridades al parecer aun no entienden que se debería destinar recursos para implementar con más elementos de protección personal y mejores condiciones laborales a quienes son los protagonistas de la limpieza y hacen digno nuestro entorno social y familiar. Sí, vivimos dignamente gracias al esfuerzo de ellos.

 

Por Antonia Gatica Casanova
Dirigente y comunicadora social paillaquina

Desde que inició el confinamiento en Chile a causa del coronavirus la ciudadanía identificó las primeras líneas de ataque para controlar la expansión del virus. Sin embargo, mientras algunos siguieron con sus trabajos y otros con mayor fortuna pudieron trabajar desde sus casas, hubo otros trabajadores que no tuvieron opción de cuarentena ni teletrabajo, muy por el contrario, sus jornadas se inflaron al doble o el triple, en las calles.

Ocuparse de recolectar los desechos de casas particulares, centros de salud, oficinas, entre otros, significa estar expuesto a contraer infecciones constantemente, pero cuando asecha un virus con apodo de pandemia el escenario se vuelve cien veces más complejo y peligroso. Desde esa premisa resulta desconcertante que sean mayormente los vecinos quienes se ocupen de brindar seguridad y gratitud a estos trabajadores; regalándoles mascarillas, guantes y cloro, no así las empresas, ni los municipios o el mismo Estado.

Las remuneraciones tampoco se ajustan al valor del trabajo que realizan, y que en este momento es vital para que el país y la sanidad estén garantizadas cada día en cada rincón del país.

Los recolectores de basura son las personas que muchas veces viven la discriminación y el maltrato por parte de la sociedad, pero eso no los detiene ni les baja la moral, cada uno sabe el valor inconmensurable de su trabajo y lo indispensable de su labor.

Mientras unos pocos denigran esta labor, la gran mayoría de los chilenos agradece el sacrificio que hacen cada día, pero no bastan los aplausos o la mascarilla que la vecina siempre les regala. Existen empresas, municipios y el gobierno central, que deben asegurar con celeridad la dignidad laboral para quienes hacen posible que convivamos en un espacio limpio y digno. Un trabajo que se realiza bajo circunstancias tan precarias no puede desempeñarse bajo condiciones injustas, y remuneraciones vergonzosas.

Vaya todo mi reconocimiento a los recolectores de basura de nuestra región y del país.