Bernardo Berger | Diputado

E l aumento excesivo de las cuentas de electricidad durante la alerta sanitaria está agudizando el sufrimiento de miles de familias. Es un tema apremiante, concreto y real, que plantea la necesidad de encontrar una vía de corrección urgente.

 

Por Bernardo Berger Fett
Diputado por Los Ríos

Valoro en esa línea la sesión especial que tuvimos la semana pasada en la Cámara de Diputados, en que participaron los ministros de Economía Lucas Palacios, de Energía Juan Carlos Jobet, junto al Superintendente de Electricidad y Combustibles Luis Avila, y el Fiscal Nacional Económico Ricardo Riesco.

El aumento excesivo en el cobro de la electricidad se está sintiendo con fuerza. En mi región he conocido casos en que la cuenta triplica y supera con creces el consumo habitual, sin razón aparente y clara para atribuido a un aumento de consumo, ni con proporción a una eventual acumulación de mediciones.

Si bien el reglamento de la Ley General de Servicios Eléctricos en sus artículos N° 126 y 129, faculta a las empresas a facturar provisoriamente el promedio de los consumos de los últimos 6 meses cuando no sea posible registrar la lectura del medidor, no es posible que se hayan abultado las facturas en la forma como ha sucedido estos meses. Lo peor es que este hecho se ha verificado en clientes que pertenecen a los sectores más vulnerables y más golpeados por la pandemia.

Conversé hace poco con la empresa proveedora de mi región y le he pedido claridad total en esta materia que está agotando el bolsillo familiar, porque la razón esgrimida hasta ahora, que no se hicieron mediciones domiciliarias los primeros meses de pandemia, y que se habría cobrado en las siguientes cuentas, no parece un buen argumento.

Las infracciones y multas que ha cursado la Superintendencia se refieren en general hasta ahora a “consumos no registrados” (CNR), figura insuficientemente normada a mi juicio en el reglamento sobre la materia, pues queda la sensación que la responsabilidad por no medir el consumo termina endosándose al cliente final, cosa inaceptable.

Espero que podamos poner un atajo y a corregir esto que, en lo personal, me parece una anomalía bastante grande que va en el sentido contrario a todo el esfuerzo nacional para sortear las consecuencias económicas de la crisis.