P artiré esta columna respondiendo de inmediato la pregunta del título, el lago Ranco es de todos y no de alguien en particular, y comienzo con la respuesta, porque lo que quiero explicar son las razones que fundamentan esta afirmación.

 

Por Eduardo Calisto
Dirigente Social de Lago Ranco

Soy residente de la comuna de Lago Ranco hace 18 años, soy un hijo adoptado de estas tierras como se dice por ahí, pese a ello, siento que no vengo de paso, más bien llegué a mi destino, porque pretendo quedarme en este hermoso lugar hasta el ocaso de mis días.  Soy ranquino, lo digo con orgullo y propiedad.

Año a año son muchos los que emigran y llegan a nuestra ciudad; llegan solos, en pareja, con hijos, jóvenes y viejos, y no tan viejos. Todos, y me incluyo, hemos sentido el cariño de la gente de acá, de aquellos que han vivido toda una vida en este lugar.

El Ranquino es tranquilo, trabajador y solidario, por lo general lo único que exige es respeto, pero no sólo por la persona humana, sino que también, por la naturaleza y sus animales, he ahí la esencia de las personas de este rincón del paraíso.

En este sentido, el lago Ranco es uno de nuestros valores naturales más importantes, una atracción turística internacional, con una proyección siempre al alza, ya que son miles los que nos visitan. El lago, nuestro lago, es de todos, nadie tiene la propiedad, ni siquiera de una parte mínima, ya que en su definición jurídica es un bien nacional de uso público, por ende, nada ni nadie puede reclamar propiedad particular sobre él.

Sin embargo, hace ya varios años, existen personas que creen estar por sobre la ley, personas que creen que por el poder que les otorga el dinero tienen el derecho de hacerse dueños de algo que no les pertenece y que en ningún caso les puede llegar a pertenecer.  

Los años 2017, 2018 y 2019 denunciamos con mucha fuerza cómo se realizaban construcciones de muros de gaviones, cercos, rampas y rellenos, aprovechando los meses de marea baja, y afectando así no solo el medio ambiente, sino también limitando el acceso al lago.

Las autoridades se apersonaron, fiscalizaron, salieron en los medios y prometieron las más duras sanciones contra los responsables. Sin embargo, hoy, en mayo de 2020, nos damos cuenta nuevamente que los mismos de siempre, en plena pandemia mundial, buscaron aprovecharse del pánico, como se dice vulgarmente, intentando una vez más apropiarse de algo que no les pertenece. Les fue mal, ya que nosotros los ranquinos defenderemos nuestro lago siempre y estaremos atentos, utilizando todos los medios posibles, para denunciarlos y hacerlos cumplir la ley.

Lamentablemente vemos de manera periódica y no solo acá, sino que en todo Chile como se multiplican las denuncias, pero no las sanciones, ya que son irrisorias. Se requiere un nuevo marco legal para resguardar de manera efectiva la propiedad de todos nosotros, los Chilenos.