C on un levantamiento de opinión de personas de todo el país pertenecientes a distintos grupos etarios y sociales, la consultora Visión Humana analiza las percepciones sobre 24 ciudades de Chile en torno a cuatro aspectos: mejores ciudades para vivir, estudiar, trabajar y visitar. En esas categorías, Valdivia ha obtenido el primer lugar por segundo año consecutivo como la ciudad que se percibe como la mejor para vivir y visitar. En las categorías para trabajar y estudiar ha obtenido el cuarto y quinto lugar respectivamente.

   

Por Carla Amtmann Fecci

Es indudable que ante estos resultados como valdivianos y valdivianas nos podemos sentir orgullosos de nuestra comuna y su entorno, aun más considerando que las categorías mejor evaluadas fueron precisamente la calidad de nuestros espacios naturales y áreas verdes, como también la amabilidad de la gente.

Sin embargo, es fundamental, sobre todo para quienes tienen grados de injerencia en el diseño y planificación futura del desarrollo comunal, generar un análisis detenido de los datos que esta encuesta arroja, y no quedarse arropados en la autocomplacencia de los buenos titulares.

Lo primero: esta es la percepción de las personas desde fuera de la comuna, y por consiguiente no es necesariamente un reflejo de la realidad comunal. Por eso lo que hay que preguntarse es cuál es la utilidad de esta información. Desde nuestra perspectiva, lo que permite es identificar oportunidades y evaluar énfasis y estrategias de desarrollo, para que percepciones positivas externas se traduzcan efectivamente en una captación de inversión, visitantes e incentivo de polos productivos que permitan contribuir a una mejor calidad de vida y trabajo para quienes efectivamente vivimos dentro de la comuna.

A continuación planteamos una mirada general de los aspectos más evidentes que presentan los resultados de la encuesta.

Lo más patente son las oportunidades laborales. Ocupamos la cuarta posición como el mejor lugar para trabajar y el séptimo en la percepción sobre las posibilidades de trabajo. Las características objetivas de bajos salarios y empleos estacionales que caracteriza nuestra comuna y región, generan una brecha muy importante entre las “ganas” de vivir en una de las ciudades más lindas de Chile y la posibilidad real de poder hacerlo en condiciones no precarias. La cantidad de personas que queriendo venir a trabajar a Valdivia no logran hacerlo, junto a quienes, -fundamentalmente jóvenes- se ven obligados a migrar de la capital regional por falta de empleo, es uno de los principales problemas que como comuna debemos superar.

Sobre nuestra vocación universitaria también hay mucho que analizar. El ranking nos ubica como el quinto mejor lugar para estudiar, posición en la que nos hemos mantenido desde 2015. Aquí debiéramos apostar a más, considerando que estamos hablando de una de las principales fuentes productivas de la ciudad y una de nuestras vocaciones de desarrollo, en donde son miles de estudiantes que cada año arriban a nuestros centros de estudios moviendo la economía local. Valdivia debiera aspirar a convertirse en una versión chilena de La Plata en Argentina, una urbe que vive en torno a su Universidad y le compite a la Universidad de Buenos Aires de la capital nacional. En el mundo desarrollado es casi la norma que los principales centros de estudios se ubican lejos de sus grandes urbes. Por ejemplo, Harvard y el Massachusetts Institute of Technology (MIT) se ubican en la pequeña ciudad de Cambridge, en España están los casos de las Universidades de Salamanca y Alcalá de Henares, en Alemania Heidelberg y Götingen, mientras en Italia se cuentan a Pisa y Bolonnia. No es una ilusión inalcanzable para Valdivia, sino que un camino posible pero que se planifica en alianza entre las diversas instituciones y actores locales, con una estrategia de desarrollo de mediano y largo plazo.

Hay muchos otros aspectos que podríamos mencionar. Un llamado de atención a la mala percepción sobre la conectividad con el resto del país, donde ostentamos el séptimo lugar, y sobre la oferta de nuestro comercio y servicios, donde estamos en el noveno. También, con todo el legado que la inmigración alemana dejó en la arquitectura valdiviana, estamos en tercer lugar en el atributo de “bonitas construcciones y lugares públicos”, esto nos insta a preservar nuestras casas patrimoniales, que son sistemáticamente destruidas para levantar complejos inmobiliarios. Lo mismo cabe en el ítem sobre medio ambiente sano, en el que también ocupamos el cuarto lugar; siendo superados por otras ciudades sureñas como Punta Arenas, Puerto Montt y Castro. Por supuesto, nuestros ríos son una gran cualidad, que nos ayudan mucho a ser considerada la mejor ciudad para vivir, pero todos los que efectivamente vivimos en Valdivia somos conscientes de la contaminación, la destrucción sistemática de los humedales y el descuido de nuestra costa y zonas rurales. Agregar a esto, la importancia de los espacios verdes que se destacan en la encuesta, y que debieran alentar a que el cuidado de estos, considerando poda de pasto y limpieza, no sólo se concentre en los lugares más visibles, sino que en todos los rincones de la comuna donde vive el grueso de la población, y que hoy muchas veces ante el descuido, deben terminar siendo resueltos por trabajos voluntarios y colaboración de vecinos y vecinas

Hay muchas más temáticas que los valdivianos y valdivianas tenemos muy presentes y no aparecen consignadas en este estudio, y otras que están fuera de estas líneas y que deben ser parte de análisis profundos para el diseño comunal. Por eso, más que festejar y dormirse en los laureles, los resultados nos presentan una oportunidad sobre los tópicos en los que debiéramos mejorar, para que nuestra ciudad no solamente sea vista como la más amable y bella del país, sino la que tenga mejores oportunidades de desarrollo para todos sus ciudadanos.

  Estudia Administración Pública en la UACh