Camilo Gómez | @noticiaslosrios

L a agenda del último tiempo ha estado marcada por la amenaza ambiental y la forma en que gobiernos, industria y ciudadanía generan propuestas o toman posiciones frente a este problema que se vuelve cada vez más evidente que casi sin darnos cuenta y a gran velocidad pasó de ser un tema lejano en la televisión a un tema local y que afecta nuestras vidas cotidianas.

     

Por Camilo Gómez
Columnista noticiaslosrios.cl

Ante esto, nos debemos preguntar en qué situación estamos y cómo podemos enfrentar los riesgos que surgen de la crisis en los territorios, por ejemplo, en el caso del norte de nuestro país donde miles de cabezas de ganado son abandonadas en los cerros a su muerte segura debido a que los crianceros no tienen forraje, agua, ni recursos para costear una rápida muerte a estos animales; lo mismo con las ciudades de alto riesgo de abastecimiento de agua en la zona central, o las montañas, aquí en el sur, cuya evidente falta de nieve se notó este invierno y seguro agravará la situación hídrica.

Favorablemente, la Región de Los Ríos, según un informa el Ministerio de Medioambiente, absorbe cuatro veces más que el dióxido de carbono que produce y eso la convierte en una de las regiones que actúan como “pulmones” del país. Sin embargo, el uso irresponsable del agua o la destrucción del bosque lluvioso que da forma al paisaje regional genera un profundo riesgo para conservar esa condición, y esto tendría directas repercusiones en nuestro modo de vida.

Ahora bien ¿cómo podemos enfrentar esta situación? En mi opinión lo primero es fortalecer los gobiernos locales, a través de mayores atribuciones para la toma de decisiones, fiscalización y respuesta ante amenazas ambientales, no es posible que la respuesta a una denuncia de vertido de contaminantes a un río tarde cuatro meses en gestionarse. En paralelo, generar instancias de participación ciudadana que favorezcan este empoderamiento local, pues somos los habitantes de nuestras comunas quienes conocemos las necesidades de nuestras comunidades y sufrimos directamente una mala gestión o una lenta respuesta a estas necesidades, por lo que incidir es esencial.

Como siempre, el componente ético es fundamental, el crecimiento de nuestras economías comunales depende de contar negocios locales robustos, pero también inversión de grandes empresas que garanticen flujo de más y mejor trabajo. Esto, sin embargo, no puede realizarse a costa de la integridad ambiental de los territorios, en caso contrario sería como arrancar trozos de nuestra pared para hacer fuego, nos calentaremos un rato, pero más temprano que tarde no tendremos ni fuego ni casa.

Finalmente, es necesario destacar el trabajo de los jóvenes, quienes a nivel mundial, pero también local han reaccionado, alzado la voz y exigido un actuar responsable de parte de las autoridades, así los grupos de defensa de los ríos y las aguas, o los estudiantes de Fridays For Future que han realizado fuertes convocatorias a informarse y actuar frente a al amenaza ambiental dan nuevos bríos a una batalla que solo puede ganarse con honestidad y trabajo duro.