E l pasado fin de semana en Valdivia, vivimos un 9punto5 y muy pocos lo notaron. Esta apología a la resiliencia y quizás también al remezón que acompaña la revolución digital, terminó en el marco de un tremendo evento, encuentro de inteligencias, experiencias, ideas, grandes CEOs y además reflejo del empoderamiento de las regiones y del género, que este año ha liderado la movilización

   
Por Jorge Oyarce Kruger
Columnista noticiaslosrios.cl
Hace un tiempo que eventos importantes están pasando en Valdivia, en realidad desde siempre, durante la conquista, la colonización, 1913, 1960 y contemporáneamente lo que representan eventos como el festival de cine, Torrencial, Fluvial, SURMUJER, 9punto5 y otros. En particular estos dos últimos dan cuenta de cómo desde los matches se construye comunidad, se coopera y se co-construye . (También se komparte, con K de Kunstmann, cerveza Kunstmann en este caso XD).
Pero algo nos está pasando que no reaccionamos, hace rato que pretendemos liderar desde la esfera política el discurso pro regionalización, sin embargo no se encuentran esos personajes en estos espacios, donde si algo fue evidente, es que gracias al mismo teletrabajo, pero por sobre todo gracias a las “mentes provincianas”, muchos de los temas de la conferencia fueron expuestos por gente del paí (sin S de Santiago). Esto último es una tremenda señal, una tremenda señal para promover este e-desarrollo en regiones, por ejemplo. O para contener y dar condiciones que eviten la fuga de talentos en estas áreas.
Hay algo que no estamos entendiendo o no estamos viendo, no somos capaces de leer el momento y reconocer las oportunidades, no somos capaces de sumarnos a un espíritu transformador con plazos distintos a los electorales, y peor aún, no se están dando cuenta algunos que esos plazos si van a terminar coincidiendo con algún, pronto, ejercicio de sufragio. La idiotización de la pantalla se está tornando, ahora, hacia los “escépticos digitales”, manga de actores políticos que no ven más allá de sus huestes (los 40 giles que aplauden en sus reuniones de partido) y no comprenden que la democratización del información llegó para quedarse.
Alguien podrá reportar el sesgo de mis palabras y lo poco precisas, argumentando que esta actividad contó con financiamiento público y las autoridades estuvieron presentes. Pero ¿es eso lo que se requiere? Por supuesto que si, pero en serio, esta actividad no requería reportar la presencia de la autoridad o dar cuenta de las frases célebres de uno u otro promotor de los “tiempos mejores”, esta actividad requiere de apoyo presente, permanente y persistente.
Siento yo, requería que a través de redes sociales, de twitter, que es por donde conventillea, se apalea y mensajea la elite política, se pudiera instalar un ambiente PRO, una propaganda de lo que está pasando, de lo rico de los temas que se trataron, de lo profundo, de cuánto nos hacen pensar, de cuánto nos invitan a cambiar. Bueno, quizás es esto mismo el problema.
En fin, no pretendo restregar lo negativo del entorno y lo poco que se contribuye a este ecosistema emprendedor que tanto se pregona, quiero felicitar a quienes lideran la gesta, a quienes con esfuerzo resiliente han hecho de este número, el 9.5 (el gran trauma de Valdivia), un verdadero espacio de luz y de sueños, de oportunidades y trabajo colectivo sincero.
También reconocer el trabajo de varios que a las sombras de lo corporativo, de la pauta de la semana y de los dramas de matinales han hecho de los dolores de todos, pero por sobre todo, de mujeres, un espacio de trabajo y encuentro para avanzar hacia una sociedad, cada día, con menos desencuentros.
El 9.5 que pocos sintieron es parte de un conjunto de réplicas de resiliencia que nos mueve, no devasta, pero sí nos remece construyendo.