En Valdivia, se realizó el conversatorio «TPP-11 y su implicancia en el territorio», donde participaron personas de diferentes localidades de la región, quienes acudieron a dialogar y debatir sobre este tema.

La instancia fue organizada por el vicepresidente del Senado, Alfonso De Urresti, quien fue acompañado en el panel por Victoria Urrutia, presidenta del Consejo Ciudadano de Futrono; Fredy Quilaqueo, presidente de la Asociación Gremial de Jóvenes Agricultores y Emprendedores Rurales de Los Ríos; y Eva Maldonado, presidenta de  la Asociación de Agricultores Prodesal Paillaco.

El senador De Urresti indicó en la instancia que votará en contra del tratado pero que era necesario tener un voto argumentado en el sentir de la ciudadanía.

«En este conversatorio se han cruzado informaciones y reforzado ideas. Lo importante es que cuando se tomen este tipo de medidas se tenga plena información y eso es lo que trato de hacer como senador, porque uno vota de acuerdo a sus convicciones pero también al conocimiento de los elementos que distinguen nuestro territorio».

Para Fredy Quilaqueo, esta instancia es crucial para debatir un tema tan determinante sobre todo para los pueblos originarios, por lo que señaló que «uno de los temas que nos afectan a nosotros como pueblos originarios, es que en este tema no se ha llevado a cabo un proceso de consulta indígena, que es lo que indica el convenio 169 de la OIT, por lo tanto se transgrede un derecho fundamental».

Por su parte, Eva Maldonado expuso sobre la importancia de la protección de las semillas y la soberanía alimentaria de los pueblos originarios que se vería amenazada al firmar este tratado.

«Por miles de años las comunidades han resguardado las semillas como parte de la soberanía de los pueblos del campo y la ciudad donde cada día debemos salvaguardar nuestros productos».

Finalmente, Victoria Urrutia manifestó que «creemos que este tratado no beneficiará a la ciudadanía, es un negocio que ya está hecho por los empresarios que por supuesto no nos representan. Este tratado fue redactado por las multinacionales para sus propios intereses y no los de la ciudadanía».