Por Egon Montecinos Montecinos
Dr. en Ciencias Políticas – Columnista noticiaslosrios.cl

Por estos días y de manera reiterativa hemos escuchado hablar de “lo republicano”, de “preservar valores republicanos”, algunos incluso a propósito del cambio de mando regional y presidencial, han catalogado sus saludos y fotos como “republicanas”.

Pues bien, ¿Qué significa esto de lo republicano?. Este adjetivo, deriva del republicanismo, el cual es una teoría política que en su esencia hace alusión a los principios y valores en que ha derivado el estudio de la república. La república se define como un modo de organizar a la sociedad moderna, donde todo poder político proviene del pueblo y todo acto de gobernar debe someterse a leyes que procuren el bien común. En ella, la legitimidad de “gobernar” radica esencialmente en la voluntad de los ciudadanos y no en la fuerza, en linajes, tradiciones, reyes, o decisiones divinas.

Como consecuencia, el concepto contiene un conjunto de valores políticos y sociales que son esenciales para garantizar la libertad de las personas y la trascendencia de valores cívicos y democráticos en una sociedad.

Entonces, parece ser que todos coinciden que lo que se aprecia en estas ceremonias son los valores de una “república democrática”, porque permítanme recordar que en el mundo, y también en Chile, han existido repúblicas autoritarias, déspotas, oligarcas o antidemocráticas que degradan los valores y derechos más preciados de una sociedad. Por lo tanto, precisemos que lo que destacamos son los valores republicanos que privilegian la libertad, el espíritu cívico y la democracia como forma de gobierno.

Estos son los valores que hay que preservar, pero por sobre todo pedir que trasciendan a los cambios de gobierno, es decir, que profundicen la democracia y la participación de ciudadanos en las decisiones públicas en los distintos niveles de gobierno. O cómo garantizamos que valores cívicos como por ejemplo distinguir entre democracia, dictadura, autoritarismo, bien común, se fomenten en los distintos gobiernos.

La república democrática tiene una profunda carga valórica, no se pueden relativizar sus principios. Celebro todo el ambiente grato que ha rodeado a los distintos cambios de mando. Lo celebro porque Chile como república democrática es joven, no podemos presumir que llevamos generaciones viviendo en democracia, por ello, cultivar valores republicanos es una tarea generacional, pero también de actitud y práctica política, porque Chile necesita más republicanos para la república.

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