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Por Bernardo Berger 
Diputado

Se ha instalado hace un tiempo eso de tirar iniciativas de ley al voleo en temas sensibles desde grupos populistas a sabiendas que no prosperarán, no porque el tema no concite apoyo, sino porque simplemente no cumplen los requisitos mínimos de legalidad y de forma para que inicien trámite en el Congreso.

¿Por qué lo hacen sus autores? Si es por ignorancia, para manipular la agenda y la fe pública o simplemente para figurar, hay que preguntárselo a ellos. La cosa es que así se repitió hace unos días cuando se armó huracán sin que haya viento, al discutirse la admisibilidad de la idea para reducir la jornada laboral.

Quiero ser claro. Soy el primero en apoyar un proyecto de esta índole, en la medida que venga como corresponde: Desde el Ejecutivo o patrocinado por éste; con una propuesta seria, estudiada y socializada, con impactos evaluados con instrumentos confiables y no con tincómetro. Y más básico aún: que sea técnica y jurídicamente admisible. Nada de eso concurrió la semana pasada.

Es bueno que la ciudadanía sepa que no se votó el fondo. Ante la duda si era legal que uno o más diputados propusieran temas en que no tienen competencia, se llevó a la mesa de la Sala, la que concluyó que era inadmisible. Repito: Los diputados no tenemos atribución para ingresar proyectos en aquellos temas que son iniciativa exclusiva el Ejecutivo.

La exclusividad presidencial en materia de iniciativa de ley es, por definición, la base del sistema de gobernabilidad chileno, y es el respeto por las leyes y las instituciones lo que da estabilidad al sistema democrático. Pero por razones que nadie entiende, parte de la NM forzó una votación irresponsable y populista, y aprobó algo a sabiendas que no prosperaría. Y es tan así que el propio Ejecutivo le quitó piso a través de sus ministros puesto que, reitero, no cumplía el paso esencial y básico de legalidad.

Por tanto, si un proyecto es mal presentado por sus autores, no es mi culpa, sino de quienes lo presentaron mal. Yo al menos creo que el deber mínimo de un parlamentario es conocer el procedimiento de creación de leyes. Saber lo que se hace es obligación en cualquier trabajo ¿o no?

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